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13 outubro, 2010

Una recomendación: "Götz e Meyer", de David Albahari



La enésima revisitación al motivo de las atrocidades cometidas contra la población judía (por los orquestados hostigamiento y exterminio de mano de los nazis) ofrece notas de calado dispar. El texto no nos sirve prácticamente nada nuevo, en el desarrollo de unos asuntos que otros muchos (ilustres o aspirantes “a algo”) han maquinado antes; pesado es el lastre no de la necesaria denuncia de sucesos ominosos para vergüenza de muchos, sino de la recurrencia en el reencuentro con lugares comunes. Ni tan siquiera el foco prendido hacia los camiones de exterminio resultan novedad auténtica. La narración procura aportar un aire de agilidad cuando peca a veces de una técnica mecanicista y astutamente diseñada hasta caer en el hartazgo (el mitema cara de ángel-entrañas de demonio, aplicado a los cansinos Götz y Meyer, es revelador). No quiero llevar a engaño, pese a lo dicho, porque el libro es ciertamente bueno por su capacidad de retratar un tema familiar logrando salir airoso. Sólo por ello, su lectura (en muchos ratos inteligente) merece una oportunidad. En suma: el autor disfrutó de una buena beca institucional para que, en su solaz, “fluyesen las palabras”. El resultado es en general provechoso (aunque su consumo nos ceda un sentimiento anquilosado, la frustración ante una posibilidad perdida de decir algo nuevo).

Javier López.

11 maio, 2009

Biblioteca, memoria del mundo

A punto de terminar la lectura de esa inesperada obra maestra que es Austerlitz, de W. G. Sebald, me encontré con el siguiente fragmento:

"En algún momento posterior, dijo Austerlitz, vi una vez, en un documental en blanco y negro sobre la vida interior de la Bibliothèque Nationale, cómo los mensajes neumáticos pasaban rápidamente de las salas de lectura a las estanterías, a lo largo de un sistema nervioso, por decirlo así, y cómo los investigadores, vinculados en su conjunto con el aparato de la biblioteca, formaban un ser muy complejo y en continuo desarrollo, que necesitaba alimentarse de miríadas de palabras para poder producir a su vez otras miríadas de palabras. Creo que esa película, que sólo he visto una vez pero que en mi imaginación se ha vuelto cada vez más fantástica y monstruosa, llevaba el título de Toute la mémoire du monde, y había sido hecha por Alain Resnais." (W. G. Sebald, Austerlitz, Anagrama-Compactos, n350, Barcelona, 2004 -or. 2001, trad. de Miguel Sáenz, pág. 261)

Como habríais hecho vosotros, yo también busqué ese documental de 1956. Aquí está. Ni qué decir tiene, que merece la pena. Sobre todo, viéndolo en paralelo con este otro, que protagonizaba una antigua entrada tarabelesca.

28 abril, 2009

Voces desde Auschwitz, y más allá...

 
El emocionante descubrimiento de una botella en Auschwitz con palabras (y qué más da qué palabras) escritas por algunos de los que allí sufrieron y murieron, nos ayuda, una vez más, a recordar cierta verdad esencial y cierto poder, también esencial, del lenguaje.

Primo Levi recordaba en Si esto es un hombre (págs. 51-52, edición del Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg) la lección que Steinlauf, un viejo soldado austrohúngaro, le dio a la semana de haber llegado a Auschwitz:

"...precisamente porque el Lager es una gran máquina para convertirnos en animales, nosotros no debemos convertirnos en animales; que aun en este sitio se puede sobrevivir, y por ello se debe querer sobrevivir, para contarlo, para dar testimonio; y que para vivir es importante esforzarse por salvar al menos el esqueleto, la armazón, la forma de la civilización. Que somos esclavos, sin ningún derecho, expuestos a cualquier ataque, abocados a una muerte segura, pero que nos ha quedado una facultad y debemos defenderla con todo nuestro vigor porque es la última: la facultad de negar nuestro consentimiento."

Más de cincuenta años después, ese papel encontrado en el lugar más recóndito imaginable contiene, precisamente, en apenas unas palabras la negación de ese consentimiento por parte de ocho personas.

Y por eso ellas siguen vivas, y con ellas todos los demás.

Y, a propósito de esto, una recomendación. Dentro de la interminable bibliografía sobre el holocausto, y aunque a veces uno tiene la sensación de que ya está todo dicho y todo leído, hace tres años Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg publicó una recopilación de testimonios de supervivientes de la shoah que ofrecía un cúmulo de recuerdos en primera persona cuya autenticidad sigue provocando la inquietante sensación de que es un tema que es y debe ser interminable. La referencia es esta y la portada la que se ve en la foto adjunta.