Amosando publicacións coa etiqueta Novela. Amosar todas as publicacións
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01 decembro, 2021

Unha recomendación: "Rapazas de Polar", de Eva Moreda


E
sta noveliña de Eva Moreda é unha seria extravagancia: unha subversión radical do subxénero das novelas de colexios femininos que se ramifica con decisión, mais con humildade, cara os ámbitos da novela política, social, histórica, familiar, íntima, feminista, realista, fantástica, alegórica, de aprendizaxe... e máis.

A novela é o relato dos seus anos en Polar (o internado) que lle fan esas rapazas do título a un vostede que seica preguntou por eles. Anos inquietantes e tebrosos que entran e saen do internado, coas rapazas, tecendo unha rede de alusións que perfilan con incisiva sutileza determinados aspectos dunha época: os anos trinta e corenta do pasado século, nunha Galicia inserida no contexto europeo que desaugou na guerra civil e na segunda guerra mundial.

En cada un dos catros capítulos en que se divide a historia, o foco da atención de quen narra (un nós que, irremediablemente, só pode ser un eu...) proxéctase sobre un personaxe diferente. Da relación entre cada un deles e as rapazas parten os axóns que vincularán o espazo e a realidade do internado cos do exterior.

Un mérito sobresaínte da novela é a prodixiosa mestura de perspectivas coa que se conta a historia: un man a man entre a voz reflexiva da muller adulta que quere narrar pasado un tempo e a súa voz da nenez, voz que reflicte a súa visión directa daquela época como voceira dunhas rapazas que viviron illadas, precisamente, dela. Así é como Moreda consegue facer natural a presencia de lobishomes e porcos falantes, respectando a tradución, diáfana e coherente, que unhas mentes en formación e desexosas de vida facían dunha realidade turba e arbitraria.

Rapazas de Polar é unha historia dunha orixinalidade hipnótica.


 

 

22 febreiro, 2018

Encontro con Iria Misa

O vindeiro luns, 26 de febreiro, terá lugar na Biblioteca do centro un Encontro literario do alumnado de 2º de ESO con Iria Misa, arredor da súa premiada novela "Xa non estou aquí".
A seguir dúas instantáneas do encontro:


03 setembro, 2016

Una recomendación: "Reparar a los vivos", de Maylis de Kerangal

Reparar a los vivos es un emocionante relato de las historias que se entrecruzan en ese milagro de la medicina moderna que es el proceso de donación de órganos. Aunque presentado como una novela, se debe leer más bien como un extenso reportaje literario sobre el tema, en el que la autora mezcla la ficción con datos e informaciones precisas sobre el mismo. 

Pertrechada de una extrema pericia como narradora y de un torrencial caudal expresivo, Maylis de Kerangal recoge los extremos de la angustia y la desesperación encarnados en la muerte y en su amenaza, y los une con delicadeza en la prodigiosa maquinaria humana y técnica que lleva a cabo los trasplantes. Cuando en la vida llega a dar la sensación en ocasiones de que todo es caos y desolación, la lectura de esa apasionada aventura de nuestro tiempo que es la reparación de los cuerpos nos protege del pesimismo y nos recuerda que siempre hay motivos para lo contrario.


29 novembro, 2015

Sobre "La chica del tren", de Paula Hawkins


El paratexto publicitario de esta novela es impresionante. Por un lado, abarca fuentes de diverso calibre: no solo medios de prestigio (The Wall Street Journal, ABC, The Times...), sino medios y personalidades populares (un lector de Twitter, Stephen King -experto en el género al que se supone que se adscribe esta novela...); por otro, el sentido de las citas elude hablar de calidad (de obra maestra y cosas así...) y apuesta por exponer una retahíla de expresiones que apelan al impacto emocional de la novela: adictiva, vértigo, espectacular, electrizante, deslumbrante, enigmática, envolvente, agárrate fuerte, no he podido dejarlo, espectacular, imposible dejarlo....

Para un ojeador y degustador de novedades, sustraerse a la compra de algo así es poco menos que imposible: ante una autora desconocida, o nos guiamos por el boca a boca, o no hay forma de llegar a ella. Y ese paratexto no deja lugar a dudas: si a uno le resulta indiferente lo que diga un lector de Twitter, igual le importa más lo que diga El País, y si le importa mucho lo que diga Stephen King, igual pasa olímpicamente de lo que diga The Guardian... El caso es que uno siempre va a encontrar la recomendación de la fuente adecuada. Es infalible.

La chica del tren es un best seller en toda regla: no solo está vendiendo mucho (más de tres millones de ejemplares en Estados Unidos), sino que su estirpe literaria es la misma que la de esos productos literarios a los que, a veces, peyorativamente, es frecuente referirse con ese anglicismo.

Respecto del asunto de las ventas, la realidad es que sabemos que una novela vende mucho, pero nunca terminamos de saber si ha gustado mucho o poco o nada. O sea, que no está claro qué significado exacto puede tener ese éxito comercial, más allá del puramente cuantitativo. Respecto del otro asunto, es necesario explayarse un poco más.

La chica del tren es, literalmente, un folletín: una novela de carácter melodramático y gusto popular. Se ampara bajo la forma del thriller, pero eso es solo un mecanismo para poder introducir cierta tensión en el argumento: la intención de la autora no es plantear la resolución de un misterio criminal, sino tejer una historia en la que los aspectos patéticos y sentimentales de las relaciones entre los personajes constituyan la atracción de la misma. Caracterizar a esta novela como thriller psicológico es apostar por una opción de prestigio o canónica, un intento de soslayar su caracterización comercial como novela romántica o, directamente, como folletín, que limitaría sin duda el número de ventas y el espectro de sus lectores.

La parte de thriller es completamente secundaria. Hay un crimen, pero nada de lo que se cuenta constituye un relato siquiera remotamente razonable (ni siquiera para los estándares del género) que conduzca a su resolución. Dado que la novela está contada íntegramente a través de varias primeras personas, la intriga se hace depender de dos estratagemas muy forzadas que ponen al descubierto lo endeble de esa parte de la historia. Se trata de dos recursos que maneja la protagonista de la historia, Rachel, que es, además, su principal narradora: por un lado, una serie de lagunas en su memoria acerca de su pasado, especialmente de lo ocurrido la tarde-noche del crimen; y, por otro, una serie de sueños que introducen elementos inquietantes que parecen tener que ver con la realidad. Esta es la única, pero insuficiente, forma que la autora tiene de romper el cerco narrativo al que somete a la historia del crimen por haber elegido una narración estrictamente subjetiva de la misma: las narradoras, por pura lógica, carecen de información suficiente para reconstuir de forma verosímil lo que ha ocurrido. En definitiva, el lector no tiene más remedio que aceptar sin pestañear la resolución del caso, pero lo hace como podría haber aceptado cualquier otra, más que nada porque lo que ha concitado su atención es el perfil personal de todos los personajes, y no la intriga de quién mató y por qué.

Entendido esto, la pregunta que uno se hace como lector es una tan sencilla como la siguiente: ¿qué ha querido contar Paula Hawkins con su novela?

Lo primero que es perceptible en una lectura superficial es que todos los personajes de la novela son psicológicamente inestables. Este es un dato esencial, porque constituye la argucia imaginativa sobre la que Hawkins construye el atractivo de su novela: estas anomalías conductuales de los personajes le permiten abandonar cualquier prurito de verosimilitud y, por lo tanto, las combinaciones en las acciones y reacciones de sus personajes se multiplican hasta el infinito: nunca se abandona el realismo, pero la historia se sitúa claramente en una ficción psicológicamente desbocada. De hecho, incluso en el caso de la compañera de piso de Rachel, un personaje secundario aparentemente estable, la narradora favorita de Hawkins, que es precisamente Rachel, no puede evitar en un determinado momento lanzar un dardo envenenado contra ella: "¿Por qué sales corriendo siempre que te llama?" (sobre la relación de Cathy con su novio). Y es que hay en todo el discurso de los personajes una especie de delectación morbosa en los defectos de carácter, comportamiento o actitud de las personas.

Se trata de personajes que se someten a una instrospección infinita con el objeto de sacar a la luz un cúmulo de anomalías personales de las que son plenamente conscientes. El atractivo de la novela está, precisamente, ahí: a través de sus personajes, Hawkins ofrece a los lectores la idea de que los defectos de personalidad son normales, que todo el mundo los padece, y que sus consecuencias son irrelevantes porque todo es válido si al final la intención no era mala: "Megan cometió un error. Son cosas que suceden. Nadie es perfecto." Este es quizás el gran mensaje de la novela y lo que podría dar sentido a su enorme éxito comercial; sin presentarse como tal, se trata de un texto que funciona como un manual de autoayuda: alivia la incomodidad con la personalidad de cada uno al negar la posibilidad de una valoración objetiva y negativa de la misma.

Un breve repaso del diseño de los personajes permite comprobar todo eso.

Rachel, la protagonista, es una alcohólica que sufre lagunas en su memoria, una mentirosa compulsiva que padece complejo de inferioridad, y de la que se sugiere que ha sido víctima de agresiones físicas, al menos por parte de su exmarido. Representa a la persona llena de defectos, pero a la que habría que disculparle todo porque todo en ella es natural: como no hay malicia en sus intenciones, el lector puede sentir, para aquello que le convenga, una especie de transferencia sentimental que le sirva de consuelo. Apreciaciones características acerca de sí misma son: "Dios mío, debe de odiarme. Yo lo hago; o, al menos, odio esta versión de mí misma, la que anoche escribió este email. Es como si fuera otra persona, yo no soy así. No soy alguien llena de odio.". La expresión de su arrepentimiento es, a veces, tan hiperbólica, que esa expresión sirve, una vez más, de disculpa: "Desearía clavarme cuchillos en la piel para poder sentir algo que no sea vergüenza, pero carezco de la valentía para hacer algo así." Sus mentiras y su intromisión en la vida de los demás, también es disculpable: "Estaba tan contenta de tener un propósito que había dejado de pensar en la realidad.". Pero quizá la frase que mejor define su carácter es: "Me olvidé de sentir lo que se suponía que debía sentir." Ese "se suponía" le da la vuelta a la crítica que implícitamente podría existir, pues sugiere que forma parte de un albedrío elogiable el que ella haya sentido otra cosa distinta a aquella que una supuesta norma o imperativo ético le impondría.

Megan, la asesinada, una infeliz crónica, representa el ansia desenfrenada de libertad para hacer lo que a uno le venga en gana. También, en su caso, es tan explícita a la hora de recordar constantemente que solo quiere ser libre y feliz, que el lector termina por disculparle todas sus extralimitaciones, las cuales pasan a ser envidiables. Su idea clave es: "...porque si uno de verdad desea a alguien, la moral no se interpondrá (ni desde luego el profesionalismo). Todo lo contrario, hará lo que haga falta para conseguir a esa persona. Es sólo que no me desea lo suficiente." Sus lamentos de ama de casa aburrida son paradigmáticos: "¿Cuándo comenzó esta casa a ser tan jodidamente pequeña? ¿Cuándo mi vida a ser tan aburrida? ¿Es esto lo que de verdad quería?" Pero, al mismo tiempo, su personalidad interior es volcánica: "A mí no me rechazan. Soy yo quien abandona las relaciones." Este diseño basado en extremos es sumamente eficaz, porque convierte al personaje casi en admirable, pues ejemplifica la posibilidad de albergar de todo en la vida de cada uno. En este sentido, la autora se ha cuidado también de escribirle un vida pasada completamente mítica: una juventud rebelde, con drogas y un embarazo no deseado por el medio.

A propósito de esto último, hay en la vida de Megan un incidente que, en su forma de ser tratado por la autora, resulta muy ilustrativo de ese mensaje central de la novela que viene a decir algo así como que somos una especie de marionetas en manos de nuestras formas de ser, y que, por lo tanto, somos tan víctimas de nuestros actos como aquellos que los sufren. Cuando Megan mata accidentalmente a su bebé, la forma de contarlo es como si lo que hubiera muerto fuese un pajarillo. La lástima se traslada no al muerto, sino a quien lo ha matado. Con Megan, la gente normal aparece caracterizada negativamente, de forma que ella se convierte en lo que habría que desear ser: "Casi creo que hay un modo de dejar esto atrás, pasar página, volver a casa con Scott y vivir mi vida como lo hace la gente normal, sin estar mirando todo el rato por encima del hombro ni esperar con todas mis fuerzas que llegue algo mejor. ¿No es eso lo que hace la gente normal?".

Del resto de personajes apenas hay una pinceladas, pero todo va en la misma dirección.

Anna es una aparente mujer normal; sin embargo, ha sido también completamente engañada por su marido, por lo que al final, cuando le retuerce un sacacorchos en el cuello, lo leemos como si estuviésemos leyendo que está intentando descorchar una botella de vino.

Tom, el marido, es un mentiroso compulsivo que engaña a todo el mundo; pero, obviamente, encantador, y que al final solo pretende lo mismo que pretende todo el mundo: vivir la vida que quiere, sin que los demás le den demasiado la lata; porque, si esto ocurre, podría suceder que terminase, como sin querer, por matar a alguien.

Scott es un bruto al que su mujer engaña con otro; esto permite, por supuesto, que la narración de su violencia contra las mujeres se haga de tal manera que parezca, una vez más, natural dentro del concreto contexto de la relación con ellas.

Kamal, por su parte, es un psicólogo que se acuesta con sus clientas y que perdió a toda su familia cuando era niño. La apreciación que mejor lo caracteriza la hace Rachel: "Parecía demasiado blando, demasiado guapo para ser un asesino...".

En fin: se trata de personas anormales, pero en las que es fácil reconocer comportamientos o actitudes ante la vida normales. Eso ocurre porque la narración se esfuerza denodadamente en eliminar cualquier tipo de distingo entre lo normal y lo anormal. Así, el lector puede identificarse con esas partes, pero nunca con el todo. Es como con las citas publicitarias comentadas al principio: hay de todo y para todos. El lector nunca sería igual a uno de esos personajes, pero en el fondo admira, envidia o se siente identificado con algunos de los rasgos que expresan. Son odiosos, ridículos, histriónicos, pero al tiempo merecedores de compasión, de comprensión. No hay ninguna diferencia entre leer esta novela y contemplar como espectador las historias de los espectáculos de la realidad que nos ofrece la televisión.

Hay, por tanto, un mensaje terriblemente perturbador y depresivo en una novela como esta: básicamente, lo que se viene a decir es que nuestros actos siempre son disculpables, y que nadie es merecedor de un juicio moral de ninguna naturaleza, porque nuestra forma de ser y de actuar deriva de resortes incontrolables que, normalmente, se dirigen a hacernos llevar una vida en libertad y plena de sentido. Y que la realidad es la que se opone contumazmente a ello. Hacemos cosas malas, tenemos adicciones, personalidades inestables, pero en el fondo siempre hay motivos honorables, en el fondo siempre hay un deseo de ser libres. Y eso nos hace inocentes y merecedores de toda comprensión.

15 xaneiro, 2015

A gran guerra [XI] : "La media noche", de Valle-Inclán


Esta visión estelar de un momento de guerra es un innovador ejercicio literario de Valle-Inclán publicado en 1917. Vista desde arriba, la Gran guerra se convierte aquí en una sucesión de estampas de fuego, dolor y belleza, en las que el protagonista no es la guerra, sino el estilo. O sea, esto es literatura.

[Versión en línea de la biblioteca de la Universidad de Toronto]

20 outubro, 2013

Una recomendación: "Canadá", de Richard Ford

La primera parte de esta novela es la obra de un maestro de la narración literaria; aun cuando como conjunto la novela pueda resultar no tan satisfactoria, la calidad de esas páginas justifica con creces la recomendación de leerla.

Ford cuenta la historia de un niño que asiste como espectador a la comisión de dos delitos por parte de unos adultos que, por su relación con él, deberían ser un ejemplo de conducta moral: primero, sus padres, y, después, una especie de tutor. En el primer caso, cuya narración ocupa esa parte magistral de la obra, el delito era, sencillamente, inimaginable; en el segundo, era posible. Sobre este fondo argumental, Ford reflexiona sobre temas clásicos como la anormalidad oculta bajo la normal vida cotidiana o lo impredecibles que pueden llegar a ser los rumbos que tome nuestra existencia.
Canadá es una novela de aprendizaje estrictamente realista, de un realismo que sería casi decimonónico si Ford no hubiese elegido el punto de vista subjetivo para la narración de los hechos: es el protagonista quien, cincuenta años después, refiere lo acontecido. Esta elección es la que le permite a Ford huir en la primera parte de un psicologismo desatado, y dejar que el propio estilo, la propia técnica narrativa, consiga empapar el detallismo de la narración de una emoción y, en ocasiones, un lirismo que dotan de una intensidad irresistible a esas páginas. 
La segunda parte de la novela supone un giro bastante radical en el fondo y la forma de la narración, y puede plantearle al lector ciertas dudas acerca de determinadas elecciones del autor, incluida una tendencia algo irritante al sermón de ayuda psicológica.
En todo caso, esta recomendación se hace teniendo en cuenta que esas reticencias podrían ser valoradas de manera diferente por parte de otros lectores.

C. M.

14 novembro, 2012

Unha recomendación: "A boca chea de terra", de Branimir Sćepanović


Velaquí unha novela curta do ano 1974, alegórica e de tema existencial, e dun autor montenegrino que non ten entrada en ningunha Wikipedia, excepto na de lingua polaca. Pois ben: esta rara avis é un valioso descubrimento que acaba de aparecer na interesantísima colección Contemporánea da editorial Rinoceronte.

A recomendación fágoa dende o punto de vista do seu valor literario e dende a súa pertinencia como lectura para certos niveis educativos -penso en 4º da ESO e bacharelato.

Trata dun home que, fortuitamente, coñece que vai morrer nun prazo de poucos meses por mor dunha enfermidade. Perturbado,  foxe da súa cidade cara ás terras da súa Montenegro natal, coa idea de enfrontarse á morte nun estado de introspección total. Baixa aleatoriamente do tren nunha estación e, camiñando pola noite, atópase cunha parella de cazadores: é neste encontro co outro, cando el decide o seu destino inmediato; sen mediar palabra con eles, dá media volta e sae correndo. Esa decisión desencadea a persecución do home motivada por procesos mentais cheos de inferencias, prexuízos e presuposicións, na que terminan por participar varias persoas máis.

A novela, a diferenza por exemplo das de Kafka, non alegoriza tanto situacións como estados mentais. Neste sentido, a responsabilidade dos comportamentos dos personaxes está neles, non nunha estrutura social inintelixible; así, o que o relato de Sćepanović cuestiona é o correcto funcionamento do que, dende hai tempo, considérase específico do ser humano fronte aos animais:  a capacidade de facer presuposicións sobre o que pensan os outros. O inintelixible nesta novela non é algo alleo a nós, senón a nosa propia peculiaridade como especie.

A relevancia dos elementos introspectivos na historia xustifica a presenza de dúas voces narrativas que se alternan ao longo dela: a de un dos cazadores e a dun narrador omnisciente que, selectivamente, reflicte os pensamentos e movementos do protagonista. É destacábel esta dobre elección do autor: por un lado, evita darlle voz propia ao protagonista, e así simboliza a idea da inaccesibilidade do eu das persoas; por outro, evita un narrador completamente externo que iría contra a o seu intento de presentar aos personaxes illadamente no mundo.

A pericia do autor é tamén responsable de que a historia non se esfrague dende o absurdo inherente a unha trama alegórica, ata o que sería unha anécdota simplemente ridícula. En tanto que a acción é notablemente sinxela, todo é dunha teatralidade moi minimalista perfectamente controlada.

Toda esta habilidade narrativa está, quizais, un punto por enriba do contido existencial do relato: é probable que moitas das reflexións do protagonista soen un tanto coñecidas (o dato de 1974 non é accesorio); con todo, seguen sendo actuais, e a novela preséntaas de forma convincente e conmovedora. E dado que as motivacións últimas dos protagonistas son suficientemente complexas, a historia préstase moito a unha lectura atenta e proveitosa e á discusión, empezando pola metáfora exposta xa no seu título (e rematando co dito nesta mesma recensión).

Queda, pois, ben recomendada esta densa noveliña.

19 abril, 2011

Presentación da novela "O que Darwin non previu" de Alba Payo

O pasado 8 de marzo, presentouse na nosa biblioteca a primeira novela dunha ex-alumna do Instituto: Alba Payo. Publicada por Urco Editora, nova editorial adicada á publicación de literatura de fantasía, ciencia ficción e terror, O que Darwin non previu inaugura, ademais, a colección Alcaián da editorial.

Alba Payo estréase cunha novela de ciencia ficción que rende homenaxe tanto a algúns clásicos do xénero, como ao cómic Marvel. Misterio científico, apocalipse e un clímax gradual que desemboca en sorprendentes esteiros converten a novela nunha aposta decidida no marco das nosas letras.

Urco Editora leva tempo agasallándonos con magníficas traducións de novelas góticas, de terror e de ciencia ficción. Este acerto no panorama editorial galego complétase agora coa colección Alcaián: os mesmos subxéneros, pero escritas no noso idioma.

Longa vida á colección e a autora que a abre!

Aquí tedes, case íntegra, a presentación da obra. 

En primeiro lugar, falou o profesor e escritor Mario Pereria.
Aquí tedes as palabras de Tomás González Ahola,  un dos editores e tradutor de diversos libros publicados por Urco.

Finalmente, a intervención de Alba Payo. 

15 outubro, 2010

Unha recomendación: "Circe ou o pracer do azul", de Begoña Caamaño


Circe ou o pracer do azul (publicada por Galaxia en 2009) é unha moi arriscada e ben resolta novela de Begoña Caamaño.

Cóntase nela a relación epistolar que manteñen Circe e Penélope, a propósito da verdadeira personalidade de Ulises, quen ao seu regreso de Troia acabou na illa e no leito da deusa. A través das cartas, o que, en principio, puidese parecer unha relación imposible, termina por se converter nunha sentida amizade, na que o entrecruzamento dunhas identidades femininas tan distintas e distantes permite un enriquecemento de ambas.

A historia que argalla Caamaño está explícitamente comprometida co feminismo, e nela, tanto as mulleres que trangriden como os homes coa afouteza de amalas, teñen un coidadoso tratamento, ata o punto de que a narración elude axilmente a discursividade e o doutrinalismo.

É, certamente, brillante a moi detida construción das personaxes que vai facendo a autora, e niso está, precisamente, a razón fundamental do exitoso resultado da novela. Toda sensación (natural) de anacronía que o lector pode ter ao se preguntar pola existencia dun pensamento feminista no primeiro milenio antes da nosa era, disólvese pola habilidade de Caamaño ao confinalo nos límites das mentes das protagonistas. No seu illamento nos individuos, tal pensamento resulta completamente verosímil e a súa matizada complexidade engrandece as figuras literarias de Circe e Penélope.

A novela ofrece, por  tanto, unha verosímil e, en ocasións, profunda disección da identidade da experiencia amorosa; da relevancia da relación sexual nese contexto; do importuno da distancia física para o mantemento da paixón; da, en fin, imposibilidade da unanimidade na percepción dos demais...

Por último, a habilidade de Caamaño chega ao punto de conseguir dar corpo renovado a uns mitos e de conferir, grazas a iso, unha dimensión intemporal ao problema do machismo e das relacións entre home e muller.

Moi recomendable.

31 marzo, 2010

Una recomendación: "La maravillosa vida breve de Óscar Wao", de Junot Díaz

Escrita en un inglés bastante aderezado de espanglicismos, que se han respetado escrupulosamente en la traducción, esta novela de Junot Díaz fue galardonada en el año 2008 con el Premio Pulitzer a la mejor novela (fiction). Entre otros elogios, recibió en su momento el de Michiko Kakutani, crítica de referencia de The New York Times, que sitúo a su autor como una de las nuevas voces más relevantes de la narrativa contemporánea.

La novela combina el relato de la historia de una familia dominicana a lo largo de varias generaciones, centrándose en miembros particulares de la misma, en especial en el Óscar Wao que aparece en el título, con referencias, a base de gruesas pinceladas, a la historia de la República Dominicana durante la dictadura de Trujillo. La narración está muy bien llevada y la novela resulta muy entretenida, divertida, en ocasiones desoladora, y en general muy perspicaz en la representación de determinados comportamientos humanos.

Aunque por la velocidad con que Díaz cuenta las cosas, uno tiene al final la sensación de haber leído una especie de culebrón, donde el formidable dominio del idioma del autor no hace sino encubrir el recurso fácil a una sentimentalidad muy primaria y a una violencia y una sexualidad tratadas sin filtro alguno, lo cierto es que la novela merece ser leída, quizá precisamente por todo lo anterior: porque, al final, la maravillosa vida de este Ignatius Reilly dominicano está llena de todos los sueños, aspiraciones, deseos, traumas y ansiedades que dominan, para qué negarlo, todas nuestras vidas. Aunque luego, ya se sabe, los raros sean siempre los demás...

12 febreiro, 2010

LerENvenres (IX): "Das cousas de Ramón Lamote", de Paco Martín

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De cando en vez, volvo ás cousas de Ramón Lamote. E xa non é só polo moito que me gostan as súas peripecias, senón porque me reenvían de forma directa, e sen pretendelo, ao pasado. Tanto máis pasado, canto máis avanzo cara o futuro, de aí que estas pontes coa nenez teñan bastante de mecanismos inconscientes de supervivencia. Supoño.

Lamote apareceu no ano 85, tras recibir o Barco de Vapor no 84, e no 86 déronlle a Martín o Nacional de Literatura Infantil e Xuvenil. Eso é ben sabido. Un dos seus primeiros encontros con alumnado tivo lugar no Quiroga Palacios de Santiago, onde, e isto é aínda menos sabido, un rapaz de 11 anos preguntoulle que sentiría se quedase manco e non puidese volver escribir.

A inspiración de semellante ocorrencia debeu ser, a ben seguro, a probable lectura que andaba a facer por aquel tempo dunha biografía de Cervantes en Historias-Selección de Bruguera. Tamén é certo que se doña Carmen non animara á participación co caramelo de subir a nota a quen preguntase algo en galego, Paco Martín non tivera que quedar tan pampo como quedou ante pregunta tan comprometedora. Tamén é certo que fixen outras máis atinadas. Espero.

Recordo o libro polo que me gustou, pero tamén por ter a oportunidade de coñecer ao autor, e esta evidencia, polo menos para min, non deixa de ser, na actualidade, unha forza valorizadora dos encontros que se organizan entre escritores e nenos. E recórdoo tamén porque foi o primeiro libro enteiro que lin en galego, o que tamén fala de certa, aínda que pareza incrible nestes tempos, función normalizadora da escola á hora de lles abrir aos rapaces as incontables portas da cultura. E fun obrigado a elo; ata agora, non teño noticia de ter sufrido trauma algún.

Polo demais, teño distintos e variados recordos do libro (as ilustracións de Xoán Balboa, xente case toda co rostro virado cara o aire; a inserción de tipografías e grafías diversas; a páxina en blanco para resolver un problema matemático...), aínda que o máis importante deles é un que, ao reler o libro, deixa de ser o recordo dun asombro para se converter na constatación dun valor literario. 

Teño para min que Das cousas de Ramón Lamote e un texto esencial porque exemplifica a perfección o que debe ser un correcto uso literario da fantasía. Hai xente que confunde fantasía con tolería, cando no único que coinciden é na rima. A tolería literaria pode funcionar no instante mesmo da lectura, pero apágase, morre, cando un cerra o libro tras o rematar. A fantasía, se non afunde a súa raíz na realidade, deixa de pertencer ao ámbito dos nosos intereses e queda, por tanto, desligada de nós. Esto é, dende logo, unha moi persoal aposta literaria, pero, cando hoxe en día leo a Ramón Lamote, o que percibo de verdade é que o Reparante, a corrida de nubes e o enorme tubo na porta da casa, gozan dunha vixencia de tantos anos gracias a persistente ironía e crítica que recorre todo o texto: todos eses nosos conxéneres que por desatinos do destino teñen un carguiño ou uns millóns de máis ou menos, pasan a se converter, por mor do seu comportamento, en seres de fantasía tan fantásticos como o mesmo Reparante. 

Aí foi onde Paco Martín tocou a tecla da pervivencia literaria.

C.M.

20 decembro, 2009

Una recomendación: "La noche de los tiempos", de Antonio Muñoz Molina

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Esta es una novela muy bien escrita. Ese es su primer y más evidente valor, y no precisamente el más pequeño: gracias a ello, y a su excepcional inteligencia literaria, el autor ha podido contar en casi mil páginas una historia de elevadísima complejidad estructural y temática sin que el lector sufra por ello.

La noche de los tiempos es una novela sobre el ser humano, como lo son todas las grandes novelas. Sitúa a su protagonista en un momento histórico muy concreto (1936, en el mismísimo arranque salvaje de la Guerra civil española), nos lo perfila atrapado en las convenciones sociales, culturales e ideológicas de su tiempo, y nos lo va llevando por los caminos de la rebelión callada contra todo eso, tras liarlo con una joven estadounidense que lo saca de su letargo.

Hay violencia, ideología, amor, sexo, adulterio, sentimiento, contradicciones, cobardía, emoción, tristeza, memoria, melancolía, frustración, rencor, odio, felicidad..., por eso digo que es una novela sobre el ser humano. Muñoz Molina nos lo describe exhaustivamente, hasta que finalmente nos lo deja a solas, aislado del mundo, en silencio, a medio camino entre la vigilia y el sueño, mil páginas después, apenas con un amor recién recobrado, como si quisiese decirnos que eso es, precisa y simplemente, un hombre.

Es una novela excepcional que todo aficionado a la buena literatura debería leer.

27 novembro, 2009

LerENvenres (I): Alfanhuí.


Ando coa idea de que o venres é un bo día para visitar as miñas lecturas permanentes. Se a idea vai por riba, Alfanhuí é a adecuada para esta semana “inaugural”.

A primeira razón compartímola todos aqueles que nos alegramos do premio a Don Rafael. A segunda ten que ver coa miña biografía lectora:

Non podo precisar cando naceu a miña fascinación polas palabras, nin cando empecei a coleccionar nelas dun xeito consciente. Pola contra, podo revivir o momento preciso en que me decatei de que non abondaba con coleccionalas, senón que había que ordenalas e poñelas en relación.

Viaxo ata aquel momento: ao tedio dos interminábeis estudos no internado ao que me desterraran, ao tedio que só podía soportar grazas a aquel Senda ao que me eu agarraba como un galo de cataventos se abrazou a un tizón da fragua para non se extinguir definitivamente.

Alí estaban o galo de cataventos máis cruel e o máis vingativo dos nenos. Tratábase do primeiro capítulo de Alfanhuí que lin e relín ata case sabelo de memoria. E que lin e relín mil veces na memoria mentres observaba aos lagartos tecer, na parede da palleira de meus avós, alfabetos raros só compresibles para min. Eran os lagartos, aos que eu non me atrevín a matar, pero nos que adiviñaba as catro colores que me deberían servir para dourar os picaportes, para facer un reloxiño de area, para que miña nai tinguira os “visillos” que non tiñamos, nin eu sabía que podían ser, e, sobre todo, para eu fabricar A TINTA..., unha tinta dun ton sepia como nunca se vira, coa que eu había escribir as aventuras de Alfanhuí esquecidas polo señor Sánchez Ferlosio e que non compartiría con ninguén...

[Sígolle insistindo (levo un cuarto de século niso) aos meus colegas de Lingua Castelá que fagan do Alfanhuí a materia dun trimestre cando menos, porque sigo pensando que ante Alfanhuí non hai nin vampiros, nin nenos magos, nin nenas bruxas, nin zarapalladas mil que se poidan facer valer. Digo]

M. P.

14 novembro, 2009

Una recomendación: "Villa Triste", de Patrick Modiano

Para aquellos lectores que gusten de las novelas donde la descripción anímica y sentimental de los personajes y ambientes pese más que las idas y venidas de la acción, esta es su novela. Si, además, ese lector siente apego por cierta estética sesentera (niños-bien, guapos, de vida bohemia, guateques, relaciones fugaces...), encontrará aquí una horas de lectura muy agradables.

Modiano, excelente escritor francés, expresa a través del narrador-protagonista la turbadora presencia de la memoria cuando se recrea en determinados episodios de la juventud. Entre el reconocerse y no conocerse en ellos, afloran impresiones y sensaciones que se sienten como imperecederas, por más que parezcan triviales. Misterios de la vida, se podría decir, pero también lecciones de la vida: son, quizá, los momentos de una vida en absoluta libertad, como los de los protagonistas de esta novela, los que hacen que nos sintamos realmente vivos.

Pero no son personajes que vivan en un limbo completamente desconectado de la realidad: a lo largo de toda la novela se huele el miedo, precisamente, a esa realidad, aquí la terrible experiencia colonial de Francia en Argelia, resuelta en una espantosa guerra de la que esas vidas parecen querer evadirse.

En definitiva: una sensible, encantadora y sugerente novela.

Patrick Modiano, Villa Triste, Anagrama (Panorama de Narrativas), Barcelona, 2009 (original de 1975).

30 outubro, 2008

Arqueoloxía literaria. "Talego", de Xosé Ballesteros

Publicada en 1993 e galardoada co "Premio García Barros", Talego é unha estupenda novela centrada no mundo da drogadicción e das cárceres. Testemuña dunha época na que as drogas arrasaban entre a xuventude das clases medias, sen pretensións impertinentes, é unha historia directa e concisa, que fai da axilidade narrativa e do controlado e variado recurso ao argot correspondente os seus mellores recursos.

Dividida en dúas partes, céntrase a primeira na desesperada fuxida dun drogadicto tras cometer un roubo nun banco. O relato presta atención tanto ás necesidades físicas que provoca no protagonista o mono, como ás reaccións de rexeitamento que suscita naqueles a quen pide axuda.

A segunda parte sitúase no interior dun cárcere; alí, un colega do personaxe protagonista da primeira parte vén de ingresar por posible colaboración con el. A perspectiva subxectiva da narración dá conta agora das sensacións no interior dun inframundo que parece non ter maior función social que a de dexenerar aínda máis aos presos.

Pola súa atención á linguaxe, pola súa pericia narrativa e pola súa acertada exposición do mundo da drogadicción e dos cárceres, con precisos achegamentos as reacción humanas máis básicas nesas circunstancias e sutís lategazos de crítica social, esta novela de vai xa quince anos merece ser rescatada do fondo dos nosos andeis e ser situada en primeira liña de lectura.

22 outubro, 2008

Un par de recomendaciones

De entre las últimas adquisiciones de la biblioteca (ocultas, pues, entre erizos superventas e insólitos vampiros), han resultado una sorpresa estas dos novelas cuyas portadas aparecen a izquierda y derecha: Violeta en el cielo con diamantes, de Fernando Royuela, y Urania, de Jean-Marie Le Clézio.

La novela de Royuela es una sorpresa porque, a pesar de haber recibido en su momento un respaldo unánime por parte de la crítica seria (por ejemplo), no ha tenido apenas lectores. Es probable que, al entrar en el circuito del boca a boca, el impulso inicial de esa crítica quedase bastante amortiguado. ¿Por qué? Dado que la novela no plantea problemas de acceso ni por cuestiones técnicas ni argumentales, solo puede deberse a una inexplicable mojigatería que reacciona ante determinados episodios escabrosos.

En cualquier caso, y para quien esté interesado, la novela, además de destacar por el estilo (es una auténtica fiesta de la metáfora), tiene interés porque sitúa la historia de la traumática maduración personal del protagonista adolescente (amor, sexo, hipocresía de los adultos...) en el contexto de finales de los setenta en España: por un lado, presta atención al momento histórico en que Franco designa como sucesor a don Juan Carlos, y, por otro, testimonia la llegada de las primeras drogas a la sociedad del tardofranquismo.


En cuanto a Urania, del último Premio Nobel de literatura, es una sorpresa porque no confirma la prevención que podía haber por encontrarnos con un escritor vinculado al noveau roman. Pero, no solo, claro.

Sin ser una novela deslumbrante, cuenta, con fluidez y humildad intelectual, una historia curiosa : un geógrafo francés llega al México de nuestros días y allí conoce tanto las enormes miserias sociales de una zona rural, como el espíritu puro e idealista de un grupo de desarraigados que crean una especie de comuna en la que las normas están al margen de todo lo convencional. Hay espacio en la novela para reflexiones de tipo histórico (el sentido de los grupos guerrilleros en unas sociedades tremendamente desiguales), filosóficas (la posible necesidad de volver a una vida más natural en lo esencial), existenciales (la necesidad de establecer relaciones limpias con los otros y con el resto de la realidad), etc. Y superpuesto a todo ello, un tono como de fábula, de cuento casi infantil, que deja a la novela vacunada contra toda grandilocuencia y pedantería. Merece la pena leerse (véase aquí una reseña más por extenso) .