Amosando publicacións coa etiqueta Física. Amosar todas as publicacións
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18 xullo, 2023

Una recomendación: "Prometeo americano. El triunfo y la tragedia de J. Robert Oppenheimer", de K. Bird y M. J. Sherwin


Esta biografía de Robert Oppenheimer se publicó originalmente en 2005.
La producción de una película basada en la misma, cuyo estreno es inminente, llevó a que fuese traducida al español casi veinte años después. Es un retraso un tanto incomprensible, porque la personalidad del protagonista y su papel central en, al menos, un par de hechos históricos de singular importancia en el siglo XX, deberían haber bastado para llamar la atención de nuestras editoriales desde hace tiempo.

Aunque no sea desmesuradamente extensa (esta edición en tapa dura de Debate son 700 páginas de texto y 150 más de notas, bibliografía e índice), se trata de una biografía muy detallada, que atiende con minuciosidad tanto a la vida privada como pública del protagonista. En ocasiones, sobre todo en el tratamiento de las personas relacionadas de un modo u otro con el protagonista, resulta prolija.

La propia historia de su redacción tiene ya tintes legendarios, pues tardó 25 años en escribirse, tras pasar de ser obra de un solo autor a serlo de dos: el encargado inicial de escribirla, Sherwin, que murió en 2021, había acumulado en diez años unas 50.000 páginas de entrevistas, transcripciones, cartas, diarios, documentos desclasificados y expedientes del FBI. Todo ese material, almacenado en cajas, solo pudo empezar a ordenarse cuando unió sus fuerzas a las de Kai Bird.

La historia de Oppenheimer tiene tres focos principales de interés: su personalidad, su protagonismo en el proyecto Manhattan y su condición de víctima más renombrada del macartismo. Ni que decir tiene que son aspectos interrelacionados.

Oppenheimer fue un hombre extraordinariamente carismático e inteligente, y nada inocente de atesorar en su personalidad altas dosis de vanidad y soberbia, y restos de imprecisos trastornos nunca superados que afloraron en su etapa universitaria.

Educado durante sus primeros años en la Escuela de cultura ética, una institución educativa que podríamos llamar de innovación educativa, esta formación inicial reforzó e incentivó su tendencia innata a tener una gran variedad de intereses. Esta diversidad de inquietudes intelectuales fue la que, a la larga, lo arro a una vida llena de preocupaciones sociales, políticas, científica y éticas, que lo alejaron de la dedicación exclusiva a la física. Durante la lectura de su vida es imposible evitar hacerse la pregunta de adónde podría haber llegado como científico, si no hubiese compartimentado su mente de la manera en que lo hizo. Quizás es esa misma trayectoria vital la que ofrece una respuesta: lo que él hubiese podido descubrir o aclarar como físico tarde o temprano otro lo habría de hacer; sin embargo, solo él, Robert J. Oppenheimer, hubiese podido liderar y protagonizar lo que él lideró y protagonizó.

Tal es el caso de su participación en el proyecto Manhattan, que para él fue una tarea primordialmente política, antes que científica. Oppenheimer había desarrollado a lo largo de los depresivos años 30 un compromiso social que fue de la mano de las corrientes comunistas estadounidenses de la época. Estas relaciones, que lo marcarían nefastamente ya desde el principio a ojos de muchos, lo llevaron también a dirigir su preocupación hacia la situación de Europa, en concreto hacia la amenaza ya real del nazismo, que perseguía sin contemplaciones a los científicos alemanes desafectos. Fue luego el potencial militar desplegado por Hitler durante la Segunda Guerra Mundial lo que lo condujo, junto con muchos otros científicos de renombre, a convencerse de que solo el desarrollo de un arma poderosísima podría detener a Alemania. Obviamente, las implicaciones militares y políticas del asunto, a corto, medio y largo plazo, no fueron obviadas por las autoridades. El respaldo fue absoluto y la historia de la construcción y planificación del laboratorio de Los Álamos y lo que allí se vivió constituye uno de los relatos más fascinantes dentro de esta biografía.

Pero cuando parecía que el éxito científico anunciaba el éxito militar del proyecto, los avatares de la guerra provocaron un giro trágico en la vida de Opphenheimer y, sin duda alguna, de la humanidad en general. De repente, Alemania dejó de ser el objetivo del arma nuclear: el impulso no científico de aquella tarea científica simplemente fue ninguneado y fue reemplazado por intereses bastardos que ansiaban dar un monumental puñetazo en la mesa internacional como aviso a navegantes.

Las devastadoras consecuencias de lanzar el arma nuclear sobre dos ciudades de un país a punto de firmar la rendición tuvo unas repercusiones que aún perduran. La biografía de Opphenheimer narra con precisión la conmoción que ello supuso entre los miembros del proyecto, que inevitablemente se sumergieron en un debate ético y político al respecto cuando, como científicos, vieron las consecuencias reales de su trabajo, tan diferentes de las que habían imaginado al motivarse pensando en la Alemania de Hitler.

Como señalan los autores, el más afectado sería Oppenheimer: sabía que, en un sentido fundamental, el Proyecto Manhattan había conseguido que un arma de destrucción masiva fuera la culminación de tres siglos de física; la sensación que tuvo de que, en consecuencia, el proyecto había empobrecido la física fue inevitable. En cuanto logro científico, Oppenheimer no tardó mucho en denigrarla.

La catástrofe humana de Hiroshima y Nagasaki reforzó su faceta intelectual y comprometida. Al mando del Instituto de Estudios Avanzados en Princeton (una institución multidisciplinar que le venía como anillo al dedo), Oppenheimer se convirtió en un reflexivo, y atinado, analista de cómo debía enfrentarse el mundo a la existencia de un nuevo tipo de armas que, como muy bien expresó en 1953 con una frase lapidaria, había convertido a Estados Unidos y a la URSS en "dos escorpiones encerrados en una botella, cada uno capaz de matar al otro, pero solo a riesgo de perder su propia vida." Su biografía refleja con generosidad lo que Oppenheimer pensaba sobre el asunto y que dejó expuesto en numerosos discursos, ensayos y entrevistas.

Aunque la persecución inquisitorial a la que se sometió a Oppeheimer se radicalizó a partir de 1950, es impresionante constatar cómo en ningún momento de su vida, desde que en los años 30 había empezado a relacionarse con determinadas corrientes izquierdistas, dejó de estar sometido a vigilancia por parte del FBI. De nada sirvió que no hubiese pertenecido nunca al Partido Comunista, ni que renegase del comunismo cuando este quedó alterado por el control ideológico desde la URSS. Oppenheimer nunca pudo librarse de la sospecha de no ser un buen estadounidense: a los ojos de determinados sectores políticos, sociales y económicos, nunca dejó de ser alguien no confiable.

Su postura crítica hacia las políticas nucleares del gobierno no hicieron más que acrecentar el rechazo hacia él, y eso a pesar de que Oppenheimer nunca renegó de su gobierno. El comentario de Einstein lo sintetiza bien: "El problema de Oppenheimer es que quiere a una mujer que no lo quiere a él: el Gobierno de Estados Unidos. (...) La cuestión es simple: todo lo que tiene que hacer es ir a Washington, decir a los mandatarios que son unos imbéciles y volverse a su casa."

Pero Oppenheimer era un auténtico patriota. Siempre quiso influir, siempre quiso mejorar aspectos esenciales de la democracia de su país, como, por ejemplo, la necesidad de derribar los muros de secretismo levantados por el gobierno en materias relevantes, como la nuclear, para dejar fuera de la toma de decisiones a la población. Lo que en las décadas siguientes pasaría con otros asuntos, como Vietnam, demuestra que su esfuerzo iba bien encaminado.  


De hecho, toda la implacable persecución a la que lo sometió el
macartismo, auspiciada por su némesis particular, el millonario Lewis Strauss, tenía como simple objetivo el retirarle sus credenciales en relación con la seguridad nuclear, porque permitían que un sospechoso tuviese acceso a los secretos del poder. El lector asiste durante cientos de páginas a algo que no termina de entender bien, a una farsa, no tragedia (como el mismo Oppenheimer se encargó de precisar) y que le recuerda, paradójicamente, a los procesos implacables del comunismo soviético contra los infieles.

Sin duda, la vida de Robert Oppenheimer es una vida de película; pero uno tiene la sensación de que solo una biografía, tan bien escrita y tan bien documentada como esta, puede aproximarse a ofrecer un reflejo de lo que fue.

05 novembro, 2020

Bombas sobre Lalín (o que faltaba!)

A exposición do Proxecto Física Nuclear. 75 aniversario de Hiroshima e Nagasaki ofrece a curiosidade dunha parella de carteis que mostran un que pasaría se Lalín sufrise o ataque nuclear polo que pasaron as dúas cidades nipoas. 

Para os interesados, a ferramenta empregada para elaborar a simulación chámase NUKEMAP e está explicada en The Nuclear Secrecy Blog,  do historiador da ciencia Alex Wellerstein


25 outubro, 2020

Exposición Proxecto Física Nuclear. Exposición-homenaxe a Ana Reboiro

Desde o 27 de outubro ao 9 de novembro no vestíbulo do instituto poderemos desfrutar da exposición "Proxecto Física Nuclear, 75 aniversario de Hiroshima e Nagasaki. Historia, arte, ciencia e literatura". Exposición-homenaxe á coordinadora do proxecto, Ana Reboiro.


Co gallo do 75 aniversario do lanzamento das bombas atómicas sobre Hiroshima e Nagasaki, a Biblioteca e o Departamento de Física e Química en colaboración interdisciplinar con outros departamentos puxo en marcha o Proxecto Física Nuclear. 75 aniversario de Hiroshima e Nagasaki. Historia, arte, ciencia e literatura, coordinado pola profesora de Física Ana Reboiro.

A exposición e actividades complementares deberían terse celebrado en abril, mais a suspensión da actividade lectiva presencial debido á COVID-19 pospuxo a mesma. Facémolo agora pero coas restricións derivadas do protocolo anti-covid-19 para o curso actual. 

Sirva esta exposición como homenaxe ao intenso labor que durante 12 anos desenvolveu entre nós a compañeira Ana Reboiro, unha das promotoras do espazo Toc-TocA Ciencia.

 A seguir o Catálogo da exposición:


Como vemos no Catálogo, na exposición podemos contemplar, entre outros traballos realizados durante o curso 2019-2020, carteis alusivos ás aplicacións da física nuclear, á simulación dunha desintegración radioactiva (realizados por alumnado de CuCi de 1º Bac.), á explicación da física que hai detrás das obras de Dalí do período atómico (tarefa realizada por alumnado de 3º ESO), ás investigadoras en Física nuclear (exposición da UAB) con tríptico de seguimento, á carta de Einstein e Szilard a Roosevelt, á selección de fotografías de científicos implicados no Proxecto Manhattan, á aproximación histórica ao conflito, ao eixe temporal desde Becquerel ata a primeira reacción de fisión en 1938, a poemas de temática nuclear, fotos das maquetas realizadas sobre a fisión e a fusión nuclear, á maqueta do mapa de España coas centrais nucleares...

Fóra da exposición polas medidas protocolarias anti-covid-19 quedan, entre outras actividades desenvolvidas, a maqueta en madeira coa situación das centrais nucleares españolas (sen rematar),  as maquetas sobre a fisión e a fusión nuclear, o Encontro con, a selección bibliográfica da biblioteca...

Desde a Biblioteca e en nome de Ana moitas grazas a todo o alumnado e profesorado colaborador no Proxecto.

E deseguido unha breve reportaxe gráfica da exposición con alumnado participante no Proxecto: 

 














 

A salientar a simulación do impacto das bombas atómicas sobre Lalín:
 


 


19 outubro, 2017

Teatro e música para Marie Curie.

O mércores 11 de outubro estreamos no salón de actos a obra-concerto Mulleres que fan historia: Marie Sklodowska Curie. Neste proxecto participaron arredor de 40 persoas e o resultado non puido ser máis satisfactorio. Desde aquí queremos dar os nosos parabéns a todos e a todas, especialmente aos actores principais Lorenzo e Rosa.

Asistiu o alumnado de 1º de bacharelato e tamén estudantes e profesores de Zielona Gora (Polonia) que participou no programa de intercambio lingúistico que o IES Aller Ulloa puxo en marcha o curso pasado e que continuará no vindeiro.

Aquí podedes ver alguna fotografía...




… aquí o programa do evento e unha sinopse da obra... 


… e aquí máis fotografías do recanto do Toc Toca Ciencia.






10 outubro, 2017

Encontro con Marie Curie

O mércores 11 poderemos seguir un breve percorrido biográfico de Marie Curie. Teatro, música e a foto do Quinto Congreso Solvay..., estrea mundial no salón de actos ás 12:15.

01 xaneiro, 2017

Quinto congreso Solvay

En outubro de 1927 celebrouse o quinto congreso Solvay. Foron vinte e nove asistentes que para moita xente representan a maior concentración de xenialidade científica da historia.

Fonte: Wikipedia

2017. Ollo ao piollo! Imos tratar de nos infiltrar nela. 

20 xuño, 2016

Toc-toc_A : Motor mendocino

Emma e Xaime

Nesta maqueta buscamos un deseño de máquina rotativa que funcione exclusivamente con enerxía dispoñible no espazo (solar). Debido á baixa densidade desta enerxía, débese optimizar o rendemento e reducir ao máximo os rozamentos. Por este motivo, faise un deseño no que o rotor non apoia sobre rodamentos senón que levita coa axuda de seis imáns permanentes.

A enerxía que fai rodar o motor procede de catro células fotovoltaicas que se conectan ao bobinado do rotor. A partir deste feito, o funcionamento do motor imita ao de calquera motor eléctrico clásico, no que a enerxía eléctrica se leva a un devanado indutor que xera un campo magnético que interactúa á súa vez co campo magnético do estátor e produce un par de forzas que leva á rotación.

Temos a presentación:


Tamén o vídeo:
 

01 xuño, 2016

Toc-Toc_A: Proxecto Equinoccio


O Proxecto Equinoccio naceu por iniciativa de Kevin Martz, profesor de física en Montgomery (EEUU). Tanto el como o resto de participantes son alumnos e profesores de varias escolas de catro continentes que se atoparon no High School Programme do CERN en 2014, entres eles a nosa compañeira Ana Reboiro, que o incorporou ao noso Toc-Toc_A.

Desde o primeiro trimestre, en Cultura Científica de 1º BAC, estivéronse desenvolvendo pequenos proxectos relacionados coa astronomía, en atención a 50º aniversario do pasamento de D. Ramón Mª Aller Ulloa.

Nesta presentación podedes consultar o procedemento seguido...


...e aquí algunha fotografía máis.







23 xaneiro, 2016

(Cosmofísica, 7) "La realidad no es lo que parece. La estructura elemental de las cosas"

La realidad no es lo que parece es un excelente ejemplo de lo que se puede encontrar hoy en día en materia de divulgación científica: se trata de una breve, pero precisa y clara introducción en la física que protagonizará el siglo XXI, expuesta sobre los hombros de los gigantes del siglo XX, y que no se olvida de la tradición de siglos anteriores. A lo largo de su ensayo, Carlo Rovelli exhibe además un control intelectual de eminentes obras filosóficas y literarias del pasado que no puede sino explicar el porqué de su admirable capacidad explicativa: la precisión y claridad de su estilo demuestra que su formación humanística permea inevitablemente todos sus recursos expresivos.

Aunque se necesitan mutuamente, a efectos informativos el libro se puede dividir en dos grandes partes: por un lado, aquella en la que el autor explica los fundamentos de la relatividad y la física cuántica, y, por otro, aquella en la que expone la propuesta de la gravedad cuántica de lazos, teoría en la que el autor es un experto.

La teoría de la gravedad cuántica de lazos, o de bucles, es la principal competidora de la teoría de cuerdas como teoría finalmente dominante para explicar la realidad física. Rovelli apuesta por ella y, aunque deja claro que todavía está en pañales, llama la atención sobre una de las ventajas que tiene sobre aquella: es menos exigente con lo que debería haber de lo que es la teoría de cuerdas, que, por ejemplo, necesita de la existencia de unas todavía desconocidas partículas supersimétricas.

Rovelli explica los logros de la relatividad y de la física cuántica, y recuerda el escollo que hay para unificarlas: el estudio del campo gravitatorio, que, por su extrema debilidad, solo parece ser mensurable en las dimensiones de los grandes artefactos cósmicos, se mantiene al margen de la física cuántica, la cual, a su vez, se formula sin tener en cuenta esa curvatura espacio-temporal que explica la gravedad, y que las ecuaciones de Einstein matematizan. 

Aplicado a realidades concretas, el problema se materializa en el muro de hormigón contra el que se golpea impotente la relatividad cuando se adentra en singularidades tales como los agujeros negros y la hora 0 del universo, en las que lo cuántico parece encontrarse más cómodo.

Para cimentar la propuesta al respecto de la gravedad cuántica de lazos, el autor subraya con insistencia tres ideas clave de la mecánica cuántica: la granularidad, el indeterminismo y la relacionalidad. Es una novedad que alguien destaque tanto la primera y la tercera, y es mérito de Rovelli llamarnos la atención sobre su enorme importancia, incluso por encima de lo espectacular del indeterminismo. Y es así porque son ideas que le permiten al lector salir del diminuto, extraño e incomprensible mundo cuántico y hacerlo algo más cercano.

La granularidad de la realidad implica que no hay nada infinito: ni hay infinitos estados posibles ni hay una infinita subdivisión de la materia. Esto afectaría directamente a lo que ocurrió en el big bang: dado que no es posible una contracción infinita, el origen pudo haber estado en una nube de probabilidades cuánticas, sin espacio ni tiempo, que devendría de un universo anterior y que se habría resuelto en lo que nos ha llevado hasta el presente.

La relacionalidad, por su parte, afirma con claridad que la realidad no es, sino que es relación (aspecto intuido por la idea de relatividad): no hay realidad per se, sino que esta es una consecuencia de la relación, interacción, entre estados físicos. Las partículas lo son en el momento en que se relacionan con algo; mientras eso no ocurre, las partículas son ondas, campos que abarcan literalmente todo el universo.

Ya en su momento, Einstein advirtió que el espacio-tiempo es un campo más, el gravitatorio. En lo que Rovelli y otros trabajan es en demostrar que ese campo gravitatorio también es cuántico y que, sin negar la idea de que la materia curva el espacio-tiempo, puede explicar lo que ocurre en las singularidades citadas.

La idea, como se indicaba más arriba, es que el espacio no puede ser infinitamente divisible. El límite es la longitud de Planck: la millonésima parte de la milmillonésima parte de la milmillonésima parte de la milmillonésima parte de un centímetro (10 elevado a -33 cm.). Es justo en esta longitud cuando se manifiesta la gravedad cuántica y el espacio-tiempo de Einstein deja de tener sentido. Todo está, así, cuantizado: no solo las partículas o las superficies, sino también los volúmenes. Hay átomos elementales de espacio, un billón de millones de veces más pequeños que el más pequeño de los núcleos atómicos.

La gravedad cuántica de lazos intenta describir lo que es ese volumen cuantizado.

Los lazos son las líneas de Faradady, las del campo electromagnético, finitas y diferenciadas, que literalmente tejen el espacio. Lo tejen formando una malla tridimensional de lazos entrecruzados. Los nodos que se forman con ese entrecruzamiento son los cuantos de espacio. Aquí lo relevante es destacar que esos cuantos no están en el espacio, sino que son el espacio: un espacio que, en tanto que es cuántico, se crea con el interacturar de esos cuantos de gravedad individuales. No existe como dimensión física diferenciada de esa relacionalidad elemental. Consecuentemente, con el tiempo pasa lo mismo. La gravedad cuántica de bucles niega también la existencia del tiempo como una dimensión física diferenciada. No existe en el sentido de que los acontecimientos que ocurren no siguen ningún ritmo externo a ellos; ocurren, y, es en su relación con otros acontecimientos cuánticos, cuando generan su tiempo. El cambio existe, pero no respecto del tiempo, sino respecto de unas cosas con las otras.

En definitiva, un apasionante libro de divulgación que enseña lo básico de una de las teorías más prometedoras para entender la realidad física. 

ROVELLI, Carlo (2015): La realidad no es lo que parece. La estructura elemental de las cosas. Tusquets. Barcelona.

18 novembro, 2015

A relatividade xeral desde Fontexería

Unha das mellores expresións de PLAMBE é a xenerosidade coa que a xente distribúe materiais para compartir. A mellor maneira de agradecelo é empregar eses materiais.

Hai días os compañeiros do Fontexería ofrecíannos o seu traballo. Pois ben, aquí o tedes, na nosa bufarra.



Como vedes, arrimámoslle unha pequena selección vídeo-bibliográfica, un cadro co que nos agasallou Míra Szabotin (alumna de ELTE Apáczai Csere János Gyakorlógimnázium, de Budapest) e os quadrinhos de Um sábado qualquer dedicados polo brasileiro Carlos Rúas a Don Albert.


 
O Einstein do Rúas non é cousa de perder.

13 novembro, 2015

Un universo de luz

Xa comentamos onte que as actividades asociadas ao Ano internacional da luz chegan á súa fin.

Como remate, descargamos e imprimimos os paneis da exposición Un universo de luz, realizada polo CSIC, con apoio da Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT).


O alumnado de PMAR elaborou un xeitoso cuestionario, para axudar aos de 1º e 2º da ESO a seguir a exposición.

Ciscamos unha escolma de poemas, coa luz como tema. Algúns acollidos polo omnipoliedro.


Aproveitamos a oportunidade, para facer unha pequena mostrar de libros de fotografía, escollidos entre os nosos fondos.

E non quixemos esquecer que este tamén era o Ano  internacional dos solos e, malia non lle prestarmos a atención que quixeramos, tratamos de lembralo imprimindo a BD Vivir no solo (preme para descargala en PDF) de Marilar Aleixandre e o Estudio Tangaraño. Con ela, forramos unha columna ben á vista.

06 novembro, 2015

(Cosmofísica, 6) "La teoría perfecta. Un siglo de figuras geniales y de pugnas por la teoría general de la relatividad"

Este libro de Pedro G. Ferreira (profesor de astrofísica en Oxford) es una historia de la teoría de la relatividad general. Como el lector seguramente sabe, esta teoría fue expuesta por Einstein en 1915 y en ella, entre otras cosas, es donde se afirma que la gravedad es la curvatura del espacio-tiempo: las masas deforman la geometría que hay a su alrededor.

El título del libro es una ironía intencionadamente engañosa, pues si algo se demuestra a lo largo de sus páginas es que la perfección de esa teoría se halla, precisamente, en su imperfección, que es la que la ha convertido en una fuente inagotable de sugerencias y nuevos caminos para toda la física del siglo XX (y más allá...). Ferreira deja claro desde el principio que "la recompensa que se obtiene al dominar la teoría general de la relatividad de Albert Einstein equivale nada menos que a hacerse con la clave que permite comprender la historia del universo, el origen del tiempo y la evolución de todas las estrellas y galaxias del cosmos."

Ferreira distribuye su relato en tres grandes etapas. Los cinco primeros capítulos los protagoniza directamente Einstein, y narran tanto los momentos de esplendor científico y mediático de su trabajo, como las imperfecciones que generaron dudas y, consecuentemente, nuevos estímulos para la física.

Por un lado, está el triunfo de la comprobación experimental desde la Isla de Príncipe de que, efectivamente, la luz se curva en presencia del espacio-tiempo; pero, por otro, el problema que se le planteó a Einstein cuando se hizo patente que sus ecuaciones predecían un universo en evolución. Su obcecación en un universo estático y eterno lo llevó a insertar la famosa constante cosmológica, para evitar la implosión universal que la gravedad habría de terminar por producir. Alexander Friedmann y Georges Lemaître indicarían luego la dirección correcta, y la constante cosmológica hubo de esperar unas décadas para resucitar dramáticamente, bajo la forma de una energía oscura que respaldaría la idea de un universo aceleradamente expansivo. La teoría de la inflación cósmica complementaría más adelante el modelo del big bang, con el objeto de explicar la homogeneidad del universo a gran escala: es esencial, porque se vincula el mundo cuántico y las fuerzas fundamentales (en origen) con el cosmos en su dimensión más grande, que es el ámbito de dominio de la relatividad general.

La valoración científica de la teoría de la relatividad al final de la vida de Einstein era delicada y reflejaba sus propias dudas ante las consecuencias que parecía permitir: se la veía como una teoría puramente matemática, alejada de realidades experimentables y observables, sin una verdadera conexión con el universo real.

Desaparecido Einstein, la relatividad ha llevado desde entonces una vida tumultuosa.

Hay, obviamente, un montón de hallazgos de la física contemporánea que de forma directa o indirecta están relacionados con ella; el libro de Ferreira los va señalando, pero de forma incuestionable sobresale el tema de los agujeros negros, ya no solo por su misma existencia, sino por lo que las características de esta suponen para la física y la cosmología en general.

Descubiertos ya en vida de Einstein, los agujeros negros constituyen una singularidad, en el mismo sentido en el que lo es el estado inicial del universo: un algo en el que la física clásica se tambalea, y donde la relatividad parece replegarse para dejar campar a sus anchas a la física cuántica. La peculiaridad de una singularidad como la de un agujero negro hizo creer durante algún tiempo que esta solo se podía encontrar en las ecuaciones relativistas de Einstein, pero no en la realidad. Sin embargo, Roger Penrose dejó claro que existen, que no son solo matemáticas: una vez iniciado un proceso de implosión gravitatoria, la formación de singularidades es inevitable. El famosísimo descubrimiento de Stephen Hawking de que los agujeros negros emiten luz y tienen temperatura fue, por su parte, una consecuencia de la suma de fuerzas entre la relatividad general y la física cuántica. Sin embargo, las investigaciones posteriores de Hawking revelaron una amenaza crucial contra aquella, y contra la física en general. El gran problema que plantean los agujero negros es el de la extraña posibilidad de que la información que succionan se pierda; esto es algo que sería viable si la entropía (esa temperatura, esa luz) residiese en el volumen. De estar ahí, cuando el destino final de un agujero negro, su evaporación, se cumpliese, todo ello también desaparecería. Pero si la información se pierde, la física se estremece: pierde su capacidad de predicción, tan esencial a ella misma: en todo momento, es posible saber qué es de la materia que teníamos en el momento anterior. Hawkins sugiere entonces que la entropía de los agujeros negros tiene que ver con el área de su superficie, y no con el volumen espacial. Cambiar volumen por superficie implica que, en estas dimensiones, la relatividad deja de ser relevante, pues el espacio-tiempo ha quedado desplazado: la gravedad cuántica se convierte entonces en la depositaria de toda esa entropía. Lo que ha ocurrido realmente es que el espacio-tiempo ha quedado atomizado y que, por debajo de un determinado tamaño mínimo, ya no tiene sentido hablar de los conceptos de superficie y volumen.

Tirando de este hilo, en los últimos tres capítulos Ferreira reflexiona sobre el futuro de la relatividad y, aunque afirma que seguirá siendo "la médula misma de la física y la astronomía del siglo XXI", reconoce que "quizá haya llegado ya la hora de dar un paso más y empezar a buscar una teoría capaz de superar el comportamiento de la relatividad general en aquellas situaciones que bordean sus propios límites." Así las cosas, las nuevas ideas apuntan claramente a que es en el mundo cuántico donde recaería toda la responsabilidad de la formación de la geometría del espacio-tiempo.



FERREIRA, Pedro G. (2015): La teoría perfecta. Un siglo de figuras geniales y de pugnas por la teoría general de la relatividad. Anagrama. Barcelona.



16 outubro, 2015